Las organizaciones y personas firmantes, ILEX Acción Jurídica y comunicadores y periodistas afrodescendientes de Colombia manifestamos nuestra profunda preocupación y rechazo frente a la reiterada difusión de expresiones racistas en la televisión nacional, recientemente evidenciada en un reality show emitido por RCN Televisión, en el que una participante afirmó que otro concursante tenía “el alma y la mente igual de oscuras que su color de piel”.

Este hecho no es aislado ni excepcional. Durante años, distintos formatos televisivos han reproducido, en vivo y sin consecuencias estructurales, estereotipos raciales sobre el cuerpo, el olor, la apariencia y supuestas inferioridades morales de personas negras. Estas narrativas reducen su humanidad y refuerzan un racismo estructural persistente, históricamente funcional a la exclusión social, política y económica de la población afrodescendiente. No se trata de un “error individual”: es racismo amplificado por equipos de producción y medios que conocen su capacidad de generar audiencia, conversación pública y rentabilidad.

Es fundamental comprender por qué este tipo de discursos hacen daño. El racismo mediático no opera únicamente a través de insultos explícitos. Funciona, principalmente, mediante formas implícitas y normalizadas de violencia simbólica, como la reproducción reiterada de estereotipos raciales, los silencios editoriales frente a expresiones discriminatorias, los encuadres narrativos sesgados y las asociaciones persistentes entre la negritud y la criminalidad, la inferioridad moral, la suciedad o el atraso. Esta violencia simbólica no es inocua: organiza la percepción social, legitima jerarquías raciales históricas y prepara el terreno para la exclusión material, influyendo directamente en el acceso al empleo, a la educación, a la justicia y al trato digno.

El daño que producen estos discursos no se limita a la persona directamente aludida. Es un daño colectivo, acumulativo e intergeneracional. Cada vez que una expresión racista se transmite sin advertencia ni contextualización, se refuerzan imaginarios que se instalan como “sentido común” y que afectan la vida cotidiana de millones de personas negras y afrodescendientes. El racismo, así, no solo refleja la desigualdad existente: la produce, la reproduce y la profundiza.

La responsabilidad del periodismo y la televisión en la construcción de país

El periodismo y la televisión no son actores neutrales ni simples plataformas de entretenimiento. Son constructores activos de país. A través de lo que deciden mostrar, cómo lo narran y qué omiten, configuran imaginarios colectivos, definen marcos de interpretación y contribuyen a establecer qué vidas importan, cuáles son dignas de respeto y cuáles pueden ser objeto de burla, sospecha o deshumanización.

En un país atravesado por el racismo estructural, esta responsabilidad es aún mayor. Los contenidos mediáticos no solo informan o entretienen: educan políticamente a la sociedad, moldean percepciones sobre la diferencia racial y condicionan la manera en que se justifican  o se cuestionan la exclusión, la violencia y la desigualdad. Cuando el racismo se presenta como anécdota, conflicto personal o “polémica”, se banaliza su gravedad y se diluye su carácter estructural, eliminando el poder simbólico que trasciende a la realidad de los cuerpos y vidas negras.

La libertad de expresión y de prensa, pilares de la democracia, no se oponen a la responsabilidad social: la exigen. La televisión, como servicio público, y el periodismo, como función social, tienen el deber de no reproducir violencias, de no amplificar discursos discriminatorios y de actuar activamente para desmontar narrativas que dañan el tejido social. Construir un país desde los medios implica asumir una postura ética clara frente al racismo: nombrarlo, contextualizarlo, rechazarlo y evitar su uso como recurso narrativo o estrategia de rating.

Desde el punto de vista jurídico, el marco normativo colombiano es claro. Los artículos 134A y 134B del Código Penal tipifican los actos de discriminación y hostigamiento por razones raciales, y el artículo 134C de la Ley 1482 de 2011 establece un agravante cuando estas conductas se ejecutan a través de medios de comunicación de difusión masiva. En 2024, de acuerdo con cifras oficiales de la Fiscalía General de la Nación, se registraron más de 1.200 víctimas de actos de racismo y discriminación y más de 2.000 víctimas del delito de hostigamiento, lo que confirma que esta violencia no es marginal ni anecdótica, sino estructural y persistente.

La libertad de expresión, consagrada en el artículo 20 de la Constitución Política, no es absoluta. Está condicionada al ejercicio de una responsabilidad social reforzada, especialmente exigible a los medios por su poder simbólico y su capacidad de amplificación. La retransmisión de contenidos racistas sin advertencias ni contextualización editorial constituye una omisión grave, que convierte a los medios en corresponsables del daño, más allá de las responsabilidades individuales de quienes emiten las expresiones.

La expulsión posterior de una participante puede ser una medida inmediata, pero no transforma el fondo del problema. El racismo no se combate con sanciones simbólicas ni con comunicados reactivos, sino con decisiones estructurales, responsabilidad editorial sostenida y compromiso real con los derechos humanos.

Por todo lo anterior, exigimos acciones claras e inmediatas:

Al Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC)

  • Informar públicamente el estado de avance, alcance y mecanismos de implementación de la Política de Comunicación para la Justicia Racial Afrocolombiana.
  • Explicar cómo dicha política se activa frente a casos concretos de racismo en medios de comunicación. En lo posible, tramitar  la Política de Comunicación y TI para la Justicia Racial Afrocolombiana, durante un espacio que garantice la participación colectiva del sector y dar cumplimiento al Compromiso NT4 – 148 de PND
  • Garantizar que esta política sea exigible, verificable y no meramente declarativa, garantizando acciones de prevención, sanción y restauración a actos racistas en medios de comunicación.

A la Autoridad Nacional de Televisión

  • Evaluar si la emisión y retransmisión de estos contenidos se ajusta a los principios que rigen la prestación del servicio público de televisión, en particular la dignidad humana, la igualdad y no discriminación, la responsabilidad social del medio y la protección de las audiencias.
  • Determinar si la ausencia de advertencias o contextualización editorial constituye una omisión relevante desde el punto de vista regulatorio. De ser positivo, emanar la regulación pertinente para hacer prevención de estos hechos. 

Al Gobierno Nacional

  • Asumir un liderazgo político explícito y sostenido frente al racismo estructural en los medios de comunicación, reconociéndolo como un problema de derechos humanos y no como hechos aislados o controversias mediáticas.
  • Diseñar y coordinar una estrategia interinstitucional de alto nivel, con responsabilidades claras entre las entidades competentes, orientada a prevenir, identificar y responder de manera estructural a la reproducción de racismo en los medios de comunicación y en otros espacios de difusión masiva.
  • Garantizar que las políticas públicas en materia de comunicación, cultura, educación y derechos humanos incorporen de manera transversal un enfoque antirracista, con indicadores verificables, mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas. Específicamente, con el NT4 – 148 de PND.
  • Impulsar procesos permanentes de formación y pedagogía antirracista, dirigidos a medios de comunicación, periodistas, productores de contenido y audiencias, reconociendo su rol en la construcción de imaginarios sociales y en la reproducción o transformación de las desigualdades raciales. Todos ellos procesos liderados por personas negras del sector. 
  • Respaldar y proteger la participación activa de organizaciones afrodescendientes y de periodistas afrodescendientes en la definición, implementación y evaluación de estas estrategias en el sector TIC, garantizando que las respuestas estatales no se diseñen sin las voces directamente afectadas.

Al canal RCN y demás canales de televisión en Colombia

  • Asumir de manera efectiva su responsabilidad social y editorial y bajar todos los videos de ese penoso hecho de todas sus plataformas incluido Youtube.
  • Adoptar lineamientos editoriales antirracistas, protocolos claros de actuación y procesos de formación interna para sus equipos.
  • Garantizar que el racismo no sea utilizado como recurso narrativo ni como estrategia de rating.
  • Desarrollar una mesa de trabajo con agentes afrocolombianos del sector TIC para identificar rutas y protocolos. 
  • Comunicar públicamente las acciones frente a este y futuros casos de racismo por ser  anticonstitucionales.

A la Defensoría del Pueblo

  • Ejercer su rol de garante de derechos humanos frente a la reproducción de racismo en medios.
  • Emitir recomendaciones claras para la protección de las audiencias negras y afrodescendientes.
  • Realizar seguimiento efectivo a las respuestas institucionales frente a estos hechos.

Las audiencias tampoco son neutrales ni pasivas. Ver, compartir, justificar o normalizar estos contenidos también es una forma de participación. Exigir cambios, cuestionar lo que se consume y dejar de premiar con atención y rating los discursos racistas es parte de la corresponsabilidad democrática.

El racismo no es entretenimiento, no es opinión y no es exageración. Es una violación de derechos humanos que los medios no pueden seguir reproduciendo y que la sociedad no puede seguir tolerando.

No aceptaremos respuestas simbólicas ni medidas reactivas: exigimos transformaciones estructurales reales.

Firman: 

ILEX Acción Jurídica                  

Periodistas afrodescendientes de Colombia
(Organizaciones, colectivos y personas firmantes)

Andreiza Carolina Anaya Espinoza

Carolina Rodríguez Mayo. 

Shadya Harvey

Fundación Maleua

Francisco Javier Álvarez Martínez – Comité Etnoeducativo de Puerto Escondido – Córdoba. 

Julián Vivas Banguera 

Aranxa Selena Padilla Rincon – Studio Colabty 

Sergio Antonio Loboa Benítez 

Libia Díaz-Ulabares 

Soraya Palacios

La Comunik SAS

Jazmín Pilar Ávila Castillo 

Carlos Alberto Mera Jiménez

Juan Camilo Parra Preciado 

Zuri Zadai Valoyes Mosquera

AfroCom

Sherly Johanna Herrera Martínez 

Jhon Narváez 

Dais Hernández Guzmán 

Merfi Raquel Montaño Sinisterra

Ritzy Katherine Medina Cuentas. Directora Club de lectura infantil ANTIRRACISTA LIBRO PLAYA UN MAR DE SABERES, Fundación Cultural Orígenes, Tolú, Sucre. 

Katerine Vargas Mejía

Emigdio  Cuesta Pino

Colectiva Afrodiaspórica Mbegu 

Diana Lara Rivas

Zulay Riascos Zapata

Ancestras Films SAS

Anny Rosa García Hernández 

Fundación Griots 

Escuela de comunicación étnica Choibá 

Eduardo Montenegro – Tikal Producciones 

Eylin Alexandra Diaz Diaz 

Fundación vivamente 

Saulón Guerrera Córdoba

Yiseth Herrera Lopera

Paula Andrea Orozco Gutiérrez

Haissa Lara Fortich

Francis Patricia Tejedor Herrera 

Beatriz Valdés Correa 

Fundación BarranquillAfro 

Sankof SAS

Cindy Pérez Villadiego 

Daniela Viveros Durán

Gina Eugenia Moreno Bravo

Kendry Serrano 

Asociación de Mujeres afrocolombianas del departamento Norte de Santander – AFRICANTADORAS.

Damaris Támara Pérez 

Juan Fernando Jimenez Correa

Fundacion Negros del Corpus Christi de El Paso Cesar